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PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS
John T. Chambers tiene una doble personalidad, la del gestor y la
del guru. Como presidente ejecutivo de Cisco Systems, Chambers es
uno de esos hombres de negocios que aparecen de manera recurrente
en las listas de los más admirados por los empresarios estadounidenses.
En
los siete años que lleva al frente de Cisco, Chambers ha
conseguido que este fabricante de equipos de telecomunicaciones
multiplique por 26 sus ingresos, y que sea número uno o dos
en los 40 mercados en los que opera; de hecho, en el negocio de
los routers, los equipos que controlan el tráfico de Internet,
lo hace casi de manera monopolística, con un 70% del negocio
mundial.
El
interés por Internet de Chambers, que casi roza la obsesión,
ha convertido a Cisco en la que es, probablemente, la primera empresa
realmente internauta del mundo, ya que realiza más del 80%
de sus transacciones por la Red. Internet es parte de la vida en
Cisco. Los empleados pueden, por ejemplo, contemplar desde su monitor
las evoluciones de sus hijos en la guardería de la compañía.Desde
hace un par de años, John Chambers es, además, el
Predicador -con mayúsculas- de Internet. El pasado año
se reunió con 12 jefes de Estado y primeros ministros, incluidos
el rey Abdalá II de Jordania, el británico Tony Blair
o el chino Jiang Zemin, y con presidentes de grandes multinacionales
como Jack Welch, de General Electric. Chambers se reunirá
muy pronto con José María Aznar, aunque prefiere no
hablar de ello "por razones de seguridad", explica. El
mensaje es el mismo para todos: "La mejor política es
una economía fuerte, y la mejor manera de conseguir una economía
fuerte es tener una infraestructura de red fuerte; es sorprendente
cómo esto se ha convertido en uno de los tres o cuatro factores
que determinan el futuro de un país", explica, en una
sala de reuniones del enorme campus de la compañía
en San José (California).
Chambers,
de 53 años, es locuaz y habla a la velocidad del rayo, hasta
el punto de que su secretaria graba sus mensajes y muchas veces
debe reproducirlos a menor velocidad para poder entenderle. Es,
además, extremadamente amable y muy precavido. Siempre utiliza
el plural mayestático cuando expresa sus opiniones, y además
las explica muy bien cuando se trata de cuestiones sensibles, como
su idea de que los Gobiernos deberían mantener sus manías
reguladoras lejos del "nuevo mundo".
Pregunta. El enfriamiento de la economía estadounidense está
causando problemas a las compañías de telecomunicaciones
y de tecnología. Si sus clientes dejan de invertir, ¿cómo
afectará a sus cuentas?
Respuesta. Estamos sometidos, como cualquier otro, a que la economía
vaya bien, porque si se reduce el consumo, evidentemente nos afectará.
No somos inmunes a la recesión. Cuando presentamos los resultados
del último trimestre ya dijimos que tendríamos menos
visibilidad en los próximos dos trimestres.
Cisco ha perdido, además, un 50% de su valor bursátil
desde el pasado abril. ¿Qué ha pasado?
Siempre hemos tomado las decisiones a largo plazo. Si la industria
sigue creciendo a niveles del 30% al 50% anual, y nosotros lo hacemos
bien, las acciones nos seguirán. Pero no podemos controlar
lo que hace el mercado en un periodo de tiempo dado; conozco a muy
poca gente que entienda las tendencias del mercado.
Después de la quiebra de muchas puntocom, hay gente que piensa
que las expectativas a corto plazo sobre el poder de Internet se
han exagerado.
Al contrario. En Cisco estamos ahorrando 1.400 millones de dólares
al año gracias al uso de Internet, y esto significa un tremendo
incremento de la productividad en casi cualquier aspecto de la empresa.
Lo que ha pasado es, en esencia, que los inversores de la Bolsa
se habían convertido en capitalistas de riesgo. Los capitalistas
de riesgo invierten en diez empresas, conscientes de que seis o
siete de ellas van a fracasar y una o dos serán goles. Así,
el accionista medio se convierte en capitalista de riesgo, tanto
si lo sabe como si no, y se financian ideas que probablemente no
se deberían financiar.
Pero, ¿cuál es el impacto concreto que está
causando la Red sobre la economía?
La Red lo cambiará todo, desde la atención sanitaria
a la educación, y en la economía no sólo cambiará
la productividad de un país, sino también el PIB.
Las cifras más recientes en Estados Unidos mostraban un aumento
del 3% en la productividad este año. Si se puede mantener
este ritmo durante los próximos 25 años, el estándar
de vida del ciudadano estadounidense se doblará. Así
que, tanto si considera el nivel de vida para un individuo o el
crecimiento del PIB, como la productividad y rentabilidad de una
compañía, no ha habido ningún factor en la
historia, desde la revolución industrial, que haya tenido
la influencia que tiene Internet. Las empresas que no han entendido
esto, simplemente, se están quedando atrás.
¿Y cuál es la diferencia entre las empresas que lo
han entendido y las que no? ¿La visión del presidente
ejecutivo?
Tiene razón. Al principio, yo pensaba que era un asunto de
educación, que el cambio estaría basado en los conocimientos.
No es así. Una vez que el presidente ejecutivo o los líderes
de un Gobierno comprenden que Internet va a determinar el futuro,
entonces cambian su conducta. Nosotros no éramos distintos
cuando nos metimos en esto. Yo quería integrar Internet en
cada aspecto de la compañía, pero necesitaba añadir
2.000 personas sólo para poder atender las exigencias el
cliente, y tenía 2.000 en toda la empresa. Y no me quedó
más remedio que hacerlo.
Y ¿cuál es la fecha tope para que una empresa esté
en Internet?
Yo diría que para el final de esta década no habrá
ningún negocio importante que no sea un negocio Internet.
Eso no significa que vayan a desaparecer los ladrillos y el cemento,
pero si se está funcionando en una base global, no hay opción.
No hay ningún proveedor de Cisco, y son cientos, que no trabaje
en la Red. Y si no puede hacerlo, no es un proveedor.
Usted ha hablado con algunos de los personajes más influyentes
del mundo. ¿Por qué quieren reunirse con usted?
Me gustaría decir que se reúnen conmigo porque soy
encantador, pero está claro que no es por eso. Si mira lo
que hacen ahora todas las empresas y países del mundo, nosotros
lo hemos hecho antes. Ellos ven a Cisco como la compañía
de Internet que lo ha hecho todo, en prácticamente todas
las categorías de la Red, y también hemos sido capaces
de enseñar a otros. Podemos compartir nuestras experiencias
y las de los otros.
Y entre esas experiencias, ¿las hay negativas? ¿Cuáles
son los problemas que ha encontrado por estar tan volcados en Internet?
Hay que tomar las decisiones mucho más deprisa. Déjeme
que ponga un ejemplo: cuando terminó el último trimestre,
los empresarios más importantes de Estados Unidos se dieron
cuenta de que diciembre sería peor de lo esperado, así
que empezaron a recortar inventario y cambiaron sus planes de gastos
o contratación. Nuestro problema ha sido el Gobierno, la
Reserva Federal, que recorta los tipos de interés un mes
más tarde. Uno de los peligros es que, si las empresas están
funcionando con el sistema y el Gobierno no lo hace, el Gobierno
está tomando decisiones a un ritmo del viejo mundo.
Mucha gente en Silicon Valley cree que es mejor que el Gobierno
no toque la tecnología. Usted está entre los asesores
del nuevo presidente George Bush. ¿Qué piensa decirle
al respecto?
Conozco muy bien al presidente Bush y he tenido el honor de reunirme
con él muchas veces en los dos últimos años.
Él entiende muy bien esta nueva economía, y compartimos
bastantes ideas. Es interesante que la industria creciera más
cuando casi no había normativa gubernamental y, cuando ya
teníamos más éxito, empezaron las reglamentaciones,
que tendían a ser bastante restrictivas. Una vez dicho esto,
el Gobierno tiene preocupaciones muy realistas, entre ellas la seguridad
y la intimidad. Si las empresas no siguen esta línea, entonces
el Gobierno tendrá que intervenir. Pero si intentas aplicar
las normas que se concibieron para la revolución industrial,
es muy posible que no sólo no funcionen, sino que tengan
el efecto contrario. Creemos que lo mejor es que eduquemos al Gobierno
y trabajemos juntos para lograr una economía más fuerte.
Ésa es la relación que tenemos en Estados Unidos,
en el Reino Unido, en China, y que estamos desarrollando en la India.
Es también una relación que me gustaría desarrollar
en España.
¿Cree que puede existir una legislación internacional
sobre Internet?
Me decepcionaría mucho si existiera una autoridad internacional
que controlase Internet, porque la mayoría de los legisladores
gubernamentales son buena gente, pero no comprenden esta nueva economía.
Recuerde que los altos funcionarios de Gobierno de todo el mundo
ni siquiera la comprendían hace dos años. Probablemente
sea ilusorio e injusto preguntar a alguien que no procede de ese
entorno y trabaja en el Gobierno, y esperar que se meta en ello
y lo comprenda. En segundo lugar, basarán su experiencia
en el pasado. Antes, cuando conducías por una autopista podías
saber qué tenías delante y qué es lo que ya
habías visto. Ésta es una nueva autopista, se conduce
10 veces más rápido, tiene curvas, puntos de aceleración,
lluvia, cruces. Si miras en el retrovisor, te sales de la carretera.
Así que tienes que ser realista a la hora de facultar a alguien...
Incluso los chinos comprenden esto.
Parece que últimamente trabaja más como guru que como
hombre de negocios. ¿Se siente a gusto con ese papel?
Bueno, la tecnología me parece muy interesante, pero lo que
me encanta de ella es la manera en que cambia la forma en que trabajamos,
vivimos, jugamos, aprendemos. Además, mis padres me enseñaron
que la educación es lo que permite igualar a la gente. ¿Quién
hubiera podido pensar que un niño de Virginia Occidental
terminaría en Silicon Valley, en una de las compañías
más influyentes? Si alguien me hubiera dicho que iba a dar
el 52% de mis opciones a colaboradores yo hubiera dicho que eso
era socialismo. Pero, de hecho, es la forma definitiva del capitalismo,
y funciona muy bien. Y si alguien me hubiera dicho que me iba a
asociar con el Gobierno para cambiar la educación yo habría
dicho: "Eso no sucederá nunca". Y sin embargo,
aquí nos tiene. Y es tan estimulante, es algo que te hace
ser humilde y te asusta un poco. Pero uno casi nunca tiene una posibilidad
de cambiar el mundo. Si intentas cambiar el mundo, tienes que enfocarlo
de una forma en que nadie lo haya hecho antes, porque, aunque lo
estés intentando duramente, otras personas muy inteligentes
lo han intentado y no han obtenido resultados.
¿Y usted cree que puede cambiar el mundo?
Internet y la educación pueden hacerlo. Y Cisco puede desempeñar
uno de los papeles más importantes en ello.
La
bicicleta y la autopista
¿Cuándo estarán esas mejoras que crea la red
al alcance de todo el mundo?
Eso depende de lo que hagan los gobiernos. Los factores igualitarios
en la vida son la educación y la infraestructura, los dos,
porque proporcionar una conexión más rápida
de Internet sin educación es como construir una autopista
de seis carriles a tu casa y darte una bicicleta.
Pero se están creando divisiones entre los que pueden acceder
a esos cambios y los que no.
Una división digital es un rebrote de la Revolución
Industrial, tenías que estar en la ciudad adecuada, en el
país adecuado y con la educación adecuada para poder
participar en ella. Internet puede modificarlo en ambos sentidos.
Puede hacer que la división digital sea mucho mayor, si un
país no construye una infraestructura y educa a su población.
O puede ser justamente al revés, porque a mí no me
importa dónde están mis ingenieros; podrían
vivir en las montañas de España si son realmente buenos
y tuvieran una conexión rápida a Internet y la educación
y la cultura adecuadas.
El
no haber participado en una revolución industrial no significa
que no puedas hacerlo en la segunda. De hecho, algunos de los países
que dirigieron la primera son los que tienen mayores problemas,
porque muchas veces los países que tienen mucho éxito
son los más lentos para cambiar.
Es
el caso de Japón. Al antiguo primer ministro le mostré
cómo Japón no construía infraestructuras de
red desde hacía tres años y medio. No cambió
sus planes, y le quitaron de en medio tres meses y medio más
tarde. Le mostré los mismos gráficos a Blair y a Zemin,
y supieron inmediatamente lo que significaban.
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