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Los mandos con 'síndrome de los Balcanes' se beneficiarán de una ley que excluye a la tropa

La muerte o incapacidad en acto de servicio "se presumirá" a los jefes, pero no a los soldados

MIGUEL GONZÁLEZ, Madrid
El pasado martes, durante su comparecencia ante el Congreso sobre el síndrome de los Balcanes, el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, eludió comprometer indemnizaciones para eventuales afectados antes de que se demuestre que sus afecciones fueron causadas por el uranio empobrecido. Sin embargo, desde el 1 de enero, la ley dice que "se presumirá" como producidos en acto de servicio, "salvo prueba en contrario", el fallecimiento o la incapacidad "en el lugar y tiempo de trabajo". El problema es que esta medida ampara a los mandos, pero no a los soldados.

La denominada Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de 2001, en vigor desde hace tres semanas, modifica el artículo 47 de la Ley de Clases Pasivas del Estado, que regula las pensiones extraordinarias para los empleados públicos que fallezcan o sufran incapacidad permanente, por accidente o enfermedad, "en acto de servicio o como consecuencia de él". Las pensiones extraordinarias doblan en cuantía a las ordinarias.


Según la modificación aprobada, "se presumirá el acto de servicio, salvo prueba en contrario, cuando la incapacidad permanente o el fallecimiento del funcionario hayan acaecido en el lugar y tiempo de trabajo".


Para los militares que participan en misiones en el extranjero, el lugar de trabajo es toda la zona de operaciones y el tiempo de servicio, las 24 horas. No serán ellos quienes tengan que demostrar que su fallecimiento, accidente o enfermedad incapacitante se ha producido en acto de servicio, sino Defensa la que, si no quiere pagar, deberá aportar "prueba en contrario".


Vacío legal
Esta medida no resuelve el problema de las enfermedades latentes que se manifiestan años después de contraerlas, pero sí amplía el nivel de protección.


El problema es que sólo afecta a los "funcionarios" y, entre los militares, sólo tienen tal condición los oficiales y suboficiales de carrera, mientras quedan excluidos los soldados y marineros de reemplazo y profesionales, salvo los pocos que accedan a la condición de permanentes, y los oficiales de empleo.


Se pueda dar así la situación de que un mando y un soldado que sufran la misma lesión o enfermedad en los Balcanes sean tratados de forma muy distinta desde el punto de vista legal. La nueva medida viene a agudizar la discriminación que, en lo que se refiere a protección social, sufre la tropa profesional respecto a sus mandos.


Ya antes de que el 1 enero entrase en vigor la nueva ley, su situación era muy vulnerable. También una ley de Acompañamiento de Presupuestos, la que se aprobó en diciembre de 1997, les dejó sin el derecho a pensión que hasta entonces disfrutaban, salvo que sufran una lesión permanente que les incapacite o dificulte grave y permanentemente para ejercer cualquier trabajo.


En los demás casos, los soldados enfermos o lesionados pueden ser despedidos, por pérdida de las mínimas condiciones psicofísicas requeridas para ser militar, o no ver renovado su contrato temoral, sin más derecho que el de percibir una magra indemnización. Pero incluso el cobro de la misma resulta muy problemático, debido a un vacío legal que se prolonga desde hace por lo menos año y medio.


El decreto que regula estas indemnizaciones se aprobó el 7 de mayo de 1999, pero está pendiente de desarrollo, pues no existe el cuadro con las cuantías económicas que corresponden a cada lesión. Provisionalmente, se aplica el aprobado en 1990 para el servicio militar. Sin embargo, como aquél fue diseñado para los reclutas forzosos y no para los soldados profesionales, se refiere casi exclusivamente a lesiones derivadas de accidente y no a enfermedades.


No incluye, por ejemplo, ningún trastorno psiquiátrico, ni tampoco ninguna forma de cáncer, pues Defensa no consideraba que la leucemia o el linfoma de Hodking que padecen algunos veteranos de los Balcanes pudieran ser una enfermedad profesional de los militares. Incluso si se demostrara que estas afecciones fueron causadas por el uranio empobrecido, no hay ninguna previsión legal sobre la indemnización a percibir.


Trillo-Figueroa aseguró en el Congreso que la única incidencia significativa en la salud de las tropas en la ex Yugoslavia es "una mayor aparición de procesos de ansiedad y estrés".


Sin embargo, a la ex cabo María Jesús Pérez Rozada, de 28 años, a quien se le diagnosticó "trastorno depresivo mayor con ideación suicida", a su regreso de Bosnia, donde estuvo de octubre de 1994 a abril de 1996, se le negó cualquier indemnización porque esta "patología no se puede incluir ni directamente ni por analogía" en el cuadro de lesiones de 1990.


La misma respuesta recibió J. P., un soldado de 24 años a quien se le extirpó un testículo debido al cáncer que padeció tras participar, entre noviembre de 1998 y enero de 1999, en la misión humanitaria desarrollada en Centroamérica con motivo del huracán Mitch.


Sin derecho a asistencia sanitaria ni pensión
M. G, Madrid
Al ex cabo primero del Ejército del Aire L. M. R. H. se le denegó en julio de 1999 el derecho a recibir asistencia por parte de la sanidad militar. En octubre de 1995, mientras se entrenaba para un campeonato militar de balonmano, sufrió una lesión de la que fue atendido en el botiquín de la base de Zaragoza. El 29 de abril de 1997 fue intervenido de una hernia discal y el 12 de octubre de 1998 se le rescindió su contrato


La ley del Personal Militar reconoce el derecho de los soldados que dejen las Fuerzas Armadas por motivos de salud a seguir recibiendo asistencia sanitaria militar si no tiene cobertura pública. Sin embargo, se le negó este derecho, alegando que la entrada en vigor de la ley, el 19 de mayo de 1999, fue posterior a su marcha y no se podía beneficiar de ella retroactivamente. En cambio, aunque la lesión databa de 1995, se le negó el derecho a pensión, que tenían los soldados hasta una ley que entró en vigor en 1998.


¿Cuanto vale la pierna de un militar?
M. G., Madrid
El 4 de marzo de 1997, el soldado Manuel C. C. fue atropellado por un autobús cuando se dirigía en moto a la base de El Goloso (Madrid). El Tribunal Médico Central decretó su baja en el Ejército, por pérdida de las condiciones psicofísicas necesarias como consecuencia de las lesiones que sufrió en su pierna derecha. Dicho tribunal militar admitió que el accidente se produjo en acto de servicio y acabó reconociéndole una indemnización del 60% (inicialmente era del 20%, pero presentó dos recursos). En total, unos tres millones de pesetas.


Por los mismos hechos, aplicando los baremos del seguro obligatorio de vehículos, el juzgado de instrucción número 32 de Madrid condenó al conductor del autobús, responsable del accidente, a indemnizar a Manuel C. C. con 22,8 millones de pesetas por las lesiones, secuelas y daños causados. El ejemplo ilustra el diferente valor que Defensa y la sociedad civil dan a una pierna.

Un libro sostiene que EE UU fabricó armas con uranio en centros contaminados con plutonio

EFE, París
Algunas de las armas con uranio empobrecido utilizadas en la guerra del golfo Pérsico y los Balcanes fueron fabricadas con materiales que procedían de tres centros de reciclaje contaminados con plutonio en Estados Unidos, según los autores de un libro que se publicará próximamente.


"Es allí donde hay que ir a buscar la principal explicación de los síndromes del Golfo y de los Balcanes", explica Martin Meissonier, coautor con Frédéric Loore y Roger Trilling del libro Uranio empobrecido, la guerra invisible, del que se hace eco hoy Le Journal du Dimanche.


Los autores del libro explican la contaminación con plutonio del centro de Paducah (Kentucky, EE UU) y, citando datos del Departamento estadounidense de Energía, se hacen eco de otras dos fábricas de uranio empobrecido de ese país también contaminadas con plutonio y otros transuránicos. "Las armas utilizadas en el Golfo y los Balcanes fueron fabricadas con materiales procedentes de las existencias de esos tres centros", dice Meissonier.


El llamado síndrome de los Balcanes se suma al síndrome del Golfo, que afecta a decenas de miles de soldados, en su mayoría estadounidenses y británicos, pero también de otros países que participaron en la coalición que, liderada por EE UU, liberó a Kuwait de la ocupación iraquí a principios de 1991.


La presencia de restos de plutonio, elemento muy tóxico y radiactivo, en municiones de uranio empobrecido utilizadas en Kosovo y Bosnia es "tan pequeña e irrelevante que no es motivo de preocupación", sostuvo un portavoz de la OTAN la semana pasada.


Transuránicos
Tras las revelaciones periodísticas de que las municiones empleadas por EE UU en los Balcanes contenían plutonio, además de uranio, la OTAN distribuyó una nota del Departamento estadounidense de Defensa según la cual dichas armas "pueden" contener "rastros de transuránicos" (neptunio, plutonio y americio).


Sin embargo, tanto el Pentágono como la OTAN minimizaron el peligro que estos elementos pueden entrañar. Según los autores de La guerra invisible, el origen de estos síndromes está en la planta nuclear de Paducah. Indican que ante la escasez de uranio, la entonces Comisión de Energía Atómica, predecesor del actual ministerio de Energía, "intentó paliarla reciclando en Paducah los residuos de uranio por el procedimiento del enriquecimiento".


"El polvo contenía sustancias desechadas en el proceso de fabricación del plutonio (...) Como la materia se escapaba y era arrojada, los contaminantes se acumularon en los kilómetros de tuberías utilizados para enriquecer el uranio", señalan.


En Paducah, cientos de trabajadores contrajeron enfermedades parecidas cuyos síntomas eran parecidos a los del síndrome del Golfo.

 

 

España es pionera en el acceso de datos a alta velocidad desde el móvil
El servicio de Telefónica Móviles facturará por cantidad de información transmitida

España es pionera en el acceso de datos a alta velocidad desde el móvil
El servicio de Telefónica Móviles facturará por cantidad de información transmitida


Lluís Alonso
España es el primer país que tiene cobertura completa de telefonía móvil con acceso de datos a alta velocidad. El sistema, llamado GPRS y que funciona sobre la red GSM, lo ofrece Telefónica Móviles desde la semana pasada y permite la conexión permanente a Internet. La velocidad de acceso a los datos es de hasta 50 kilobits, próxima a la de los módems tradicionales unidos a la red telefónica fija. La diferencia del sistema es que se paga por el volumen de información y no por el tiempo de conexión. Además, los datos se transmiten a mayor velocidad.


La telefonía móvil GPRS es un paso medio entre la GSM y la UMTS o de tercera generación; de ahí que se le llame 2ª generación y media. Usa la infraestructura de red móvil GSM y para hablar funciona igual. La transmisión de los datos no se hace a 9,6 kilobits como con los móviles de ahora, sino que en unos meses se llegará hasta los 50 kilobits. El teléfono móvil GPRS ofrece todos los servicios de voz y WAP. La mayor velocidad se debe a que los datos se comprimen y se envían a intervalos regulares. Se llama conmutación por paquetes, frente a la conmutación por circuitos, que envía la voz por un canal siempre abierto. Donde el usuario apreciará la diferencia es usando el teléfono GPRS como módem inalámbrico conectado a su ordenador de bolsillo o portátil ya que, a través de su propio proveedor, podrá acceder a todos los servicios de Internet a una velocidad próxima a la del módem de 56K. Desde el teléfono móvil GPRS se pueden consultar los textos de la propia cuenta de correo con las limitaciones propias de la pantalllita.


El envío por paquetes permite gestionar con más eficiencia el canal de comunicación entre la red telefónica y el móvil. Un mismo canal admite datos de distintos clientes, que lo comparten sin interferencias. En la onda portadora GSM entre la red y el móvil existen ocho canales, utilizables al mismo tiempo por parte de terminales GPRS. Así que se multiplica por ocho la velocidad de transmisión de datos en un móvil con la misma red GSM. La velocidad teórica de transmisión de datos por cada canal con GPRS es de 13,6 kilobits, que se reduce a 11,5 kilobits. Si se utiliza el terminal GPRS más sencillo, que recibe dos canales al mismo tiempo y transmite uno, la velocidad de recepción sube a unos 23 kilobits. Con los más potentes, que aparecerán en dos meses, se podrán recibir cuatro canales simultáneos y transmitir uno. Así, la velocidad de acceso a Internet será de unos 50 kilobits.


La velocidad de transmisión de los datos también depende del grado de uso de la red móvil. Si es elevado, será algo inferior a los 20 kilobits o a los 50 kilobits con un terminal GPRS potente, pero mucho mayor que con un GSM normal. Y el tiempo de conexión se reduce a unos dos segundos.


Si se conecta el terminal GPRS a un ordenador portátil o de bolsillo, se puede navegar por Internet como con un PC conectado a un módem de 56 K. La gran diferencia es que no se paga por tiempo de conexión sino por el volumen de información transmitido cada mes, explica Juan Rufino López, gerente de GPRS y aplicaciones avanzadas de Telefónica Móviles, único operador que por ahora presta el servicio en España. Airtel y Amena lo harán pronto.


Las tarifas de Telefónica establecen que quienes envíen muchos datos con el móvil, más de 10 megabytes mensuales, pagarán 0,5 pesetas por kilobyte transmitido. Hasta 10 megabytes, 0,75 pesetas por kilobyte; hasta 5 megas mensuales, el kilobyte vale 1,5 pesetas; hasta 2 megabytes, el precio es de tres pesetas por kilobyte y, si el consumo mensual es de hasta 1 megabyte, el precio por kilobyte es de cuatro pesetas. Algunos operadores de Gran Bretaña, Alemania y la República Checa ya ofrecen el servicio GPRS en zonas reducidas de su territorio. Telefónica es la primera en cubrir todo un país. Esto significa que sólo se podrá usar en España pero en pocos meses se establecerán acuerdos de itinerancia.


Telefónica prevé tener 250.000 líneas activas GPRS a finales de este año. De momento, el único terminal disponible es el Timeport 260 de Motorola, con 2+1 canales (una velocidad máxima de 20 kilobits). Ericsson homologará el teléfono R520 en dos meses.


La disponibilidad de terminales GPRS es un problema de todos los operadores. Telefónica se ha asegurado la recepción de 100.000 unidades del Timeport 260 para poder iniciar la comercialización del servicio. La multitud de tiendas en España hace que se necesiten 300.000 unidades en los próximos tres meses para que el cliente los pueda ver y usar, dice Rufino López. El gerente de GPRS de Telefónica Móviles está convencido del gran salto cualitativo, mucho mayor que el que ocurrirá entre GPRS y UMTS. "La revolución está en el modelo de facturación, de pasar de cobrar por el tiempo de uso a facturar el volumen de información recibida". La tercera generación tendrá mayor ancho de banda y permitirá recibir imágenes en movimiento, pero la velocidad hasta al menos 2003 no será muy superior a la que proporcionen dentro de pocos meses los teléfonos GPRS.

 

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Pero ¿qué es 'Eso'?

Las expectativas sobre un misterioso invento aún no presentado levantan millonarias especulaciones en EE UU


El inventor Dean Kamen, creador de It, en su laboratorio en 1997 (AP).

Eso, eso, o dicho en inglés, It, también conocido por su nombre en clave: Ginger. Es tan secreto y revolucionario que la Harvard Business School Press ya ha desembolsado 250.000 dólares para dedicarle un libro en el año 2002.

Es el misterio que más rumores está desatando en la comunidad científica norteamericana, la última creación de Dean Kamen, el inventor que ha dado al mundo la silla de ruedas todoterreno o la bomba portátil de insulina.

Total, que nadie sabe realmente si It nos acercará a la teleportación o se quedará en uno de esos cotilleos desmesurados que luego se desinfla ante la cruda realidad. Timo especulativo o descubrimiento sin precedentes, Eso hace correr ríos de tinta.La noticia empezó a circular la semana pasada, cuando el magacín de Internet Inside.com reveló que DEKA, la empresa del multimillonario Kamen, había llegado a un acuerdo con el editor de Harvard Press, Steve Kemper, para escribir un libro sobre el famoso y desconocido invento por una suma más que considerable para la venerable institución. Inside.com describía al It como "una alternativa a los productos que son sucios, caros, a veces peligrosos y a menudo frustrantes, especialmente para la gente en las ciudades. Cabe en una bolsa y se puede montar con un destornillador. Afectará profundamente nuestra forma de vivir". Palabras mayores.


El mundo, tal y como lo conocemos, iba a tener que adaptarse a It. En un breve resumen de su libro, Kemper anticipó que "las ciudades, los legisladores, las grandes compañías comerciales y los presidentes de universidades tendrán que pensar en cambiar para poder utilizar Ginger".


De la noche a la mañana, Eso se convirtió en la estrella de las tertulias: Larry King, de la CNN, le dedicó una hora; el Today show, el primer programa matutino de la televisión norteamericana, se lanzaba en conjeturas sobre sus repercusiones sobre la humanidad o lo increíble de una campaña de publicidad bien montada. Nadie sabía (ni sigue sabiendo) exactamente de lo que estaba hablando.


La popularidad de Ginger tuvo unos buenos padrinos. Jeff Bezos, el creador y presidente de la librería cibernética Amazon.com, uno de los poco iniciados en el misterio, dijo: "Es tan revolucionario que no tendrá problema en venderlo; el problema es: ¿estará permitido utilizarlo?". Steve Jobbs, fundador de Apple, otro de los pocos en haber visto Ginger, tampoco ocultó su entusiasmo, asegurando que ciudades enteras se construirán en torno al invento.


Pero ¿qué es Eso? La descripción de la patente, "vehículo de movilidad personal", lo especifica como "un tipo de transporte que puede llevar a individuos sobre una superficie incluso irregular". Los primeros esbozos que han salido en la prensa muestran algo muy parecido a un escúter, como esos que arrasan últimamente por las calles de Europa y Estados Unidos, una especie de aspiradora volante, un Hovercraft personal, una versión más elaborada de la famosa silla de ruedas todoterreno de la factoría DEKA, la iBot, que puede subir escaleras y moverse por cualquier parte. No se sabe nada sobre si funcionará con gasolina sin plomo o con un vaso de vodka.


Kamen no ha querido ser más específico. "Nuestro proyecto está en desarrollo, pero, por los requisitos de confidencialidad con nuestro cliente, no podemos dar más detalles". Lo único que ha dejado caer es que costará unos 2.000 dólares (algo menos de 400.000 pesetas) y que podrá montarse en unos diez minutos.


Lo malo es que los rumores han ido un poco más allá de lo esperado. La comunidad tecnológica norteamericana está tan hambrienta de buenas noticias, después de sus recientes descalabros en la Bolsa, que se agarra a cualquier cosa para retomar confianza. A principios de esta semana, Kamen tuvo que desinflar la burbuja de especulaciones asegurando que It era revolucionario, pero no tanto. "Tenemos un proyecto esperanzador, pero no de una naturaleza tan increíble como se ha venido diciendo".


Aun así prefiere no desvelar más detalles. Kamen ha esgrimido otra razón para mantener el secreto: teme las represalias de la industria, aunque no especifica de cuál. Al ver el producto, la del automóvil parece de las más directamente afectadas. "Podría utilizar sus recursos masivos para poner obstáculos contra nosotros o, peor aún, simplemente apropiarse de la tecnología montando un equipo de ingenieros que nos adelanten y miles de empleados que lo puedan producir". ¿Paranoia?

 

 

 

 

 

 

 
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